Imagen: Andreu

“El momento no puede ser más propicio para la difusión de la cultura multilingüe”

Fascinante escritor, poeta experimental, traductor y académico, Hugh Hazelton, aunque nació y creció entre Chicago y Connecticut, EEUU, radica en Montreal desde 1969. En su faceta más académica, Hugo, como se hace llamar en la comunidad hispanohablante, es especialista en la literatura comparada del Canadá anglófono, de Quebec y de América Latina, y también se dedica al análisis y difusión de la literatura hispano-canadiense. Pero además, este poliédrico experto en las letras hispanoamericanas ha publicado varios poemarios. Entre éstos destaca ‘Antimateria’, una serie de poemas declamatorios, experimentales tanto en fondo como en forma, a veces concreta, a veces cantada o balbuceada. La poesía de Hazelton es en sí una suerte de viaje lleno de emociones.

Hugo ha traducido del español al francés y del portugués al inglés y, como guinda del pastel, participa activamente en la organización de una serie trilingüe de lecturas poéticas (español, francés e inglés) llamada ‘La palabrava’. En el 2006, recibió el premio del gobernador general por su traducción de ‘Vetiver’, del escritor Joel Des Rosiers. En la actualidad es profesor honorario de español en la Universidad Concordia y coeditor del Centro internacional de traducción literaria de Banff.

Nos reunimos con Hugh Hazelton en una agradable tarde de julio montreleaña para hablar de literatura, teatro y cine creado por hispanoparlantes en Canadá y del interesante flujo de cradores latinoamericanos que desde los años 70 se encarga de hacerle un hueco al español en la agenda cultural de Montreal.

En tu acercamiento a la poesía o la literatura en español, ¿cuáles han sido tus influencias?

Es una larga historia. Muchas influencias. Crecí en Chicago y durante mi adolescencia, mi mejor amigo, que era mexicano, fue una gran influencia. También me gustaba la historia de América Latina, los mayas, los aztecas, los incas. Cuando era chico quería ser arqueólogo, ¡hasta el momento en que descubrí que uno tenía que trabajar limpiando restos! Conocí gente de la comunidad mexicana gracias a mi amigo Héctor. Luego en la universidad, la literatura latinoamericana me encantó: el imaginario desenfrenado de América Latina me fascinó.

Después viajé dos años como mochilero por Sudamérica antes de volver a Montreal y empezar a hacer traducciones. Pasé el examen para sacar la certificación (de traductor) e hice traducciones para los amigos latinoamericanos. Después hice el doctorado en literatura comparada, que va de la mano con la traducción en francés, español e inglés. Escribí sobre literatura comparada en las Américas y me fui metiendo más y más. Y a  finales de los años 90, me concentré también en el portugués pues la mitad del continente sudamericano habla portugués.

Otra influencia fue a la edad de 17 o 18 años, coincidiendo con la radicalización y los movimientos políticos de América Latina, así como los muralistas mexicanos. En mi primer viaje a México pase casi tres meses mirando murales y ruinas. Especialmente al comienzo, la cultura mexicana influyó mucho en mí. Luego pasé cinco meses en Perú y he vuelto a Argentina muchas veces. Forman parte de mi propia cultura ahora. Y todos esos años que pasé en la Universidad Concordia, leía más en español que en inglés…

Hugh Hazelton (Foto: Arnau Cunties)

Hugh Hazelton (Foto: Arnau Cunties)

¿Cómo ves la promoción cultural en español en Montreal con relación a otras ciudades de Canadá?

Hay un tipo de triángulo en Canadá de mucha actividad cultural en la comunidad hispana tanto en Montreal, Ottawa y Toronto. Hay mucha actividad en Ottawa, especialmente en la poesía y en la literatura. Hubo un núcleo de chilenos que llegaron después de la caída de Allende, se establecieron y publicaron los primeros libros y antologías. Fueron los primeros en organizarse fuertemente. Y luego, llegó más gente, como la afrocolombiana Yvonne-América Truque, entre otros.

Hubo lecturas, publicaciones, pequeñas antologías, libros publicados por pequeñas editoriales hispanohablantes. Sobre esto hay mucha información en la introducción de ‘LatinoCanadá’. Incluso hubo mucho teatro en esa época, que llegó con los chilenos. Eso ha disminuido. Hubo varios dramaturgos, entre ellos Rodrigo González, que hacía teatro colectivo, militante e incluso teatro para niños. Él fue a África, a Bélgica, o a Francia con su teatro. Muchos de ellos escribían en español y en francés simultáneamente. Hacían un teatro meramente experimental. Sus actores tenían que hablar en los dos idiomas, español y luego en francés, para que la gente, para que el público quebequense, se diera cuenta de lo que es ser inmigrante. Todo el mundo tenía acento al hablar francés, evidentemente. Fue muy interesante lo que se hizo entonces. A veces las dos versiones de la misma obra no se correspondían, así que únicamente la gente bilingüe podía comprender complemente lo que pasaba. Fue genial.

Hubo poco teatro en Ottawa, pero mucha poesía. Las primeras grandes publicaciones en inglés se dieron allá.

También hubo cine, esto más en Montreal. Hubo varias películas producidas en Montreal por Jorge Fajardo, cineasta chileno que llegó ya teniendo una producción en Chile. Jorge Cansino también. Muchas veces eran dramaturgos o cineastas que hacían películas y a la vez eran actores. Hubo una película muy conocida, ‘Las bodas de papel’, sobre un inmigrante que se casa con una quebequense, con Manuel Aranguiz, actor chileno, y como estrella Geneviève Boujold. Los demás chilenos decían: “qué suerte la de Aranguiz”. También hay un chileno, bastante interesante en el cine, Leopoldo Gutiérrez. Él hizo una película muy buena, ‘Blue Jay, notas del exilio’, que trata sobre la comunidad de poetas chilenos en Ottawa, en Montreal y luego en Chile, ya que varios volvieron luego a Chile y después se hicieron famosos allá, aunque ganaron su fama aquí.

¿Qué quedó de todo aquello? ¿Hay menos producción hispanoparlante ahora?

Hubo una época de boom. Mucha gente llegó después de la serie de golpes de estado en Uruguay, Argentina y Chile, luego salvadoreños, guatemaltecos… Y siempre de cada país, echaban a los más progresistas, entre ellos a los artistas. Llegaba la crema cultural de cada país. La gente tenía ganas de crear y eso tuvo mucho impacto aquí.

A nivel literario, ¿se puede decir que hay un movimiento hispano importante en Montreal? ¿se difunde el trabajo de estos autores?

Sí. Alguien me pidió que le hiciera una lista de todos los poetas que conozco aquí y casi todos ya han publicado libros. Un ejemplo es Alejandro Saravia, que ha publicado ocho libros, una novela excelente y siete libros de poemas. Los que han publicado libros o en revistas, yo diría que son unos 20 o 25 solamente en Montreal y probablemente unos 100 o 150 en todo el país. Porque también hay un foco en Vancouver, otro en Calgary y en Winnipeg. Por ejemplo, Tito Alvarado, que primero se radicó en Winnipeg, ya que pensaba que estando al centro del país podría difundir la cultural hacia otras ciudades. También encontramos en Fredericton, New Brunswick, a Nela Rio, una escritora, argentino-canadiense. Y así en muchas otras ciudades. En la actualidad, los artistas hispanos están en todos lados del país.

Es interesante ver lo que pasa cuando uno entra a la cultura regional y lingüística de un nuevo país. Por ejemplo, pongamos, dos chilenos que llegasen después del golpe de Pinochet, y uno se fuese a Toronto y el otro, a Montreal. Veinticinco años después el montrealés va a hablar francés, porque la mayoría, no todos, pero la mayoría de latinos que viven en Montreal se mueven en temas de habla francesa más que de habla inglesa. Y el otro, del lado anglocanadiense, va a conocer otra visión de la literatura. Son dos puntos de vista distintos, sus experiencias culturales van a ser distintas y eso es muy interesante también. Como es un país bilingüe, uno puede tener dos experiencias totalmente diferentes.

¿Se podría hablar de Montreal como un cuna cultural hispanohablante?

Sí, bastante particular. Tenemos en el Canadá inglés varios focos diferentes: Vancouver es bastante distinto a Toronto y a Ottawa, sin hablar de Winnipeg, que forman parte del mismo ambiente cultural y lingüístico. Si bien hay francófonos en New Brunswick, allá hay menos actividades culturales. En la cuidad de Quebec hay algunos cubanos que han publicado libros. Hay una suerte de subfocos en Quebec y en Sherbrooke. Sin embargo, Montreal es un sitio único. Es el único foco francófono de intercambio más o menos masivo entre el francés y el español. También es por la cultura quebequense, para la que cultura latina es muy importante.

¿Esto es una ventaja para el artista de habla hispana? ¿Incluso para el que recién busca situarse en la comunidad artística de Montreal?

Hasta cierto punto sí. En el Quebec de principios de los años 70 había varios organismos culturales, incluso organismos de dramaturgos quebequenses que querían orientarse hacia América Latina para saltar el muro de angloparlantes de Estados Unidos y conectarse con el mundo latino. Eso tuvo una política muy bien dirigida, muy constante, con gran esfuerzo para alentar la cultura latina y el efecto ha sido bueno. Por ejemplo, el teatro quebequense es muy popular en la ciudad de México. En Brasil, la asociación de estudios canadienses, la más grande de las Américas, ha publicado muchos libros, traducciones y especialmente poesía y novelas quebequenses. Hay un tipo de fascinación en Brasil por las cosas de Quebec, especialmente ese amor por la Francia del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Los artistas quebequenses reconocen que la cultura latinoamericana es una cultura prima, con la cual ellos pueden compararse. Tienen mucho en común. Lingüísticamente hasta cierto punto, a nivel cultural también. Somos todos países de las Américas, países de fusión que pasamos por las mismas etapas. Entonces los artistas locales, los trabajadores culturales, se han abierto bastante bien a los artistas que han llegado de América Latina.

Y en esta identificación de los artistas locales con la cultura hispana, ¿tiene cabida la mujer?

Yo diría que sí. Yolanda Duque, una chilena que tiene su propia casa editorial, es muy feminista, porque viene también de la militancia, del lado progresista de América Latina. Quebec, sobre todo en la comunidad artística, es un lugar muy progresista para América del Norte. Así que funciona bien. Hay una gran cantidad de poetas, escritoras, y sobre todo pintoras de América Latina en Montreal.

Por último, ¿qué te parece el lanzamiento de este magazine cultural en español?

El momento no puede ser más propicio para entrar a la difusión de la cultura multilingüe y global, en el buen sentido. Porque con la confluencia de Internet, el intercambio de los países, el multilingüismo en Montreal, con el enorme renacimiento de la cultura quebequense que empezó en los años 60-70 y que todavía continua, en una nación de solamente ocho millones de habitantes, su cultura está por todos lados, y es muy rica. Es el mejor momento para entrar a formar parte de esta nueva cultura mundialista.


Acerca de

Claudia Cáceres Franco (Lima-Perú, 6 de octubre 1977) es poeta, narradora y comunicadora audiovisual. Antes de su llegada a Montreal en noviembre de 2009, trabajó en Lima como productora para diversos medios (Canal 5), agencias publicitarias (Inca films) y de eventos (Radical producciones), entre otros. En 2013 decide estudiar el certificado en creación literaria en la UQAM, que combina con su trabajo como representante de ventas y servicio al cliente. En 2014, presentó su primer poemario bilingüe (español-francés) 'Retorno hacia el Antiguo Sur' en el festival internacional de poesía de Val-David, QC. Actualmente es colaboradora del magazine de La Cultural.


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