El blues se baila, sobre todo en Montreal

Todo el mundo conoce el blues, pero no lo asocian nunca con un baile. Pues bien, la música blues se baila, y en Montreal hay una comunidad muy activa de blues dancers. Los profesores y coreógrafos Randy Panté y Myriam Baril, que actualmente residen en Montreal e imparten sus clases en Montreal y Québec, nos lo cuentan.

 

En efecto, cuando escuchamos hablar de blues, todo el mundo piensa en la música, pero pocas personas lo asocian con un baile. ¿También fue vuestro caso? ¿Descubristeis la música antes que el baile? ¿Cómo fueron vuestros inicios en el blues como baile social?

Randy: Empecé a bailar blues en mi ciudad natal, Vancouver. Al salir de trabajar, solía ir a un pub con música blues en directo y veía a algunas personas bailando en frente de la banda y pensé: “¡vaya!, ¡yo también puedo hacer eso!”. En esa época, sólo tras haber tomado unas cuantas copas, por supuesto.

Diría que fue después de viajar por los Estados Unidos, en concreto Chicago y Nueva York, cuando realmente entendí lo que era bailar blues en términos de conexión y de técnica.

Myriam: Yo he bailado durante muchos años, pero empecé con el blues hace poco más de un año. Hay muchos lugares donde bailar blues en Montreal, por lo que es accesible y muy apetecible salir a bailar con amigos. Antes de esto, solía bailarse blues esporádicamente al final de las fiestas de swing. Fue ahí donde di mis primeros pasos en esta danza.

Entonces, ¿en qué consiste bailar blues? ¿Cuál es el origen? ¿El baile se creó junto con la música o se desarrolló más tarde?

M: Bailar blues para nosotros tiene sentido por la gente y la música. Como el blues es un baile de pareja, en el transcurso de una noche puedes bailar hasta con 20 personas diferentes. Cuando vas a una noche blues, normalmente hay un DJ que pone canciones que van desde el blues tradicional como el “delta blues” hasta canciones blues más contemporáneas. Si tienes la suerte de vivir en un lugar que tiene música blues en vivo, no hay nada que supere la experiencia de bailar con una pareja improvisando enfrente de la banda.

R: Si bien no somos académicos del blues, podemos decir que los orígenes del baile blues pueden remontarse a la historia afroamericana de principios del siglo XX. Sin embargo, las raíces modernas del baile, de las que sabemos un poco más, se sitúan en la época del renacer de la danza swing en los años 80 y 90.
A veces, durante esos eventos, tocaban música más lenta al final de la noche (slow jazz) y es ahí donde las formas tempranas de lo que ahora llamamos blues dancing empezaron a formarse.

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Lola Borges, Randy Panté y Myriam Baril (Foto: Arnau Cunties)

¿Se parece a alguna otra danza?

R: Estéticamente, el baile blues puede parecerse a una mezcla de tango y swing, aunque con una postura mucho más relajada y con más conexión. Pero ahora que el blues ha madurado como danza, podemos hablar de un auténtico baile en sí mismo, con su propios conceptos en cuanto a vocabulario, técnicas y conexión.

El blues es un baile de pareja, a la vez que un baile social, lo que significa que te juntas con otros bailarines en una fiesta y que bailas con todo el mundo, por lo que no tienes por qué tener una pareja de baile para empezar a bailar blues. ¿Cómo funciona? ¿Podéis explicarnos los principios del baile social?

M: Cuando acudes a un evento específicamente de blues dancing, la mayoría de la gente que encuentras quiere bailar cuanto más mejor. Tanto mujeres como hombres pueden invitar a bailar (¡ya no estamos en los años 40!). Por lo que definitivamente no necesitas tener una pareja para empezar a bailar blues. De hecho, muy pocas personas tienen una pareja de baile en nuestra comunidad de blues.

R: En muchos sentidos, el mundo del baile social funciona exactamente como la vida real. Si eres una persona auténtica y agradable, eso cuenta mucho en la escena. Es decir, a la mayoría de bailarines no les importa que no seas el mejor bailarín de la sala, mientras resulte agradable bailar contigo y seas considerado y respetes el espacio personal de tu pareja durante el baile.

Ahora, hablando sobre vuestra experiencia personal, ¿por qué bailáis y por qué enseñáis blues? ¿Qué significa el blues para vosotros?

M: Honestamente, bailamos porque nos gusta más que nada en el mundo. Nos consideramos muy afortunados de haber encontrado nuestra pasión, y mucho más de que sea una actividad que podemos compartir con un montón de gente diferente por todo el mundo.

R: Empezamos a enseñar blues porque sentimos que podíamos contribuir a la escena blues y hacerla crecer. Para nosotros, bailar blues es la vía de escape perfecta para la necesidad de expresarnos a través del movimiento. Bailar comporta muchos beneficios: salud, amigos, sentimiento de autorrealización, etc.

M: Pero al fin y al cabo, lo mejor de bailar es lo mucho que nos divertimos.

Sabemos que estáis construyendo la escena blues en Montreal gracias a la tropa de blues (blues troupe). ¿En qué consiste? ¿Hace cuánto tiempo que empezasteis y qué os motivó para iniciar este proyecto? ¿Cuánta gente está involucrada? Imagino que hay un casting o audición para ser parte de la tropa de blues, ¿cuáles son los requisitos para entrar?

R: Actualmente dirigimos tres tropas de blues en Montreal y Quebec, con el objetivo de realizar una o varias actuaciones cada cuatro meses. Empezamos estas tropas, en un principio porque queríamos exhibir y mostrar en qué consiste este baile. Ahora ha adquirido vida propia, lo cual nos encanta, porque estas tropas son más grandes que nosotros.

M: Fundamentalmente, nuestras tropas de blues son para bailarines con experiencia en baile social, que están buscando un desafío mayor. Ser parte de una tropa exige trabajo y esfuerzo personal, pero la recompensa vale la pena: actuar enfrente de un público, mejorar tu técnica de baile, y ser parte de una familia.

Y nada mejor para terminar que ver a Randy Panté y Myriam Baril en acción… ¿bailas?


Acerca de

Lola Borges Blázquez dejó las playas de Valencia y un doctorado en derechos humanos para emigrar a Montreal, no precisamente por amor al invierno. Actualmente trabaja como redactora y traductora, da clases particulares de español y baila blues siempre que puede. Tiene publicado un libro de poemas 'Libro I: de las penas', y ha colaborado con sus textos en numerosas revistas y antologías (Vulture, Revista Latinoamericana de derechos humanos, En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis). También tiene un proyecto llamado Escritora de Vidas.


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