El Afiche

Aún mareada, sin recordar bien la razón y arrastrando la rigidez de su pierna derecha, Cynthia alcanzó al vagón del metro en la estación Lionel Groulx. Se sentó frente a un hombre grueso de mirada afligida. Se lo quedó mirando pues le causó lástima tanta gordura. Esto le hizo no prestarle la debida atención al otro sentado un poco más a su izquierda, vestido completamente de negro, hasta sus ojos verdugos lo eran.

Detrás del hombre grueso, Cynthia divisaba a medias, un afiche relacionado con arte. Decía “Arts de Montréal” en el centro derecho. Tenía una fijación por el arte; en realidad, su fijación era por la palabra arte más que por el arte en sí. A la altura del hombro izquierdo del hombre grueso decía “disciplines”. Quizás le seguía una lista de las mismas o quizás no. Mientras trataba de descubrir el resto del texto, aprovechó para sacarse los guantes, el chullo y la chalina. Lanzó un suspiro de alivio, aunque su mente le dictaba que el invierno montrealés estaba poniendo en jaque su decisión de haber venido desde tan lejos, ahora coja y encima esta sensación de déjà vu… ¿Cuánto tiempo más sería capaz de aguantar tanto dolor? ¿de esperar a que un maldito especialista se digne a verla y a estudiar su caso? Sintió que alguien la miraba. Vio sólo una sombra de reojo y prefirió seguir perdida en sus pensamientos.

El hombre grueso se bajó en Jolicoeur. Cynthia creyó por fin poder terminar de leer el afiche, sin embargo, el olor a orines que desprendió el cuerpo del hombre grueso al salir del vagón le causó repulsión y tuvo que cerrar los ojos y taparse la nariz para evitar soltar la arcada atravesada en la garganta. El otro aprovechó para ponerse unos guantes negros y caminar hacia ella sin quitarle la vista de encima. Le pisó el pie derecho sin ningún reparo, y sin pedir perdón, se perdió entre el tumulto de gente. Cynthia no logró distinguir quien era pero un escalofrió le atravesó el cuerpo.

Sólo quería volver a casa; pensaba que tomar un taxi era mejor que esperar al autobús. Al fin, el metro se detuvo en la estación Angrignon. Con mucha dificultad, arrastró nuevamente su pierna de palo hasta llegar a las escaleras. Ya se estaba acostumbrando a esa lentitud solitaria que le hacía conocer los vacíos andenes en cada estación. Cuando llegó arriba, tuvo la sensación de que alguien la observaba nuevamente. Sin más, se abrigó bien y salió a la calle. El otro salió detrás de ella y se perdió en el estacionamiento de taxis.

El frío le congeló el dolor de la pierna. Tomó el primer taxi disponible y le indicó la dirección al conductor. El otro dio una última pitada a una especie de cigarrillo, dejando que parte del humo ingresara al auto. Luego, puso sus manos forradas con guantes negros en el volante y enrumbó hacia el boulevard Newman. Cynthia sintió un bochorno y en busca de aire, intentó bajar la ventanilla pero no encontró fuerzas para mover su brazo pues un mareó la atontó. El otro giró el auto en sentido errado, más Cynthia no halló su voz para decirle que ese no era el camino a seguir. La vista se le nubló, consiguió enfocarla por escasos segundos para ver en plena esquina, un afiche que en el centro derecho decía “École des Beaux Arts de Montréal”. El otro la miró por el espejo retrovisor con un brillo perverso en sus ojos negros. Sabía que a ella, el mundo se le apagaba.


Acerca de

Claudia Cáceres Franco (Lima-Perú, 6 de octubre 1977) es poeta, narradora y comunicadora audiovisual. Antes de su llegada a Montreal en noviembre de 2009, trabajó en Lima como productora para diversos medios (Canal 5), agencias publicitarias (Inca films) y de eventos (Radical producciones), entre otros. En 2013 decide estudiar el certificado en creación literaria en la UQAM, que combina con su trabajo como representante de ventas y servicio al cliente. En 2014, presentó su primer poemario bilingüe (español-francés) 'Retorno hacia el Antiguo Sur' en el festival internacional de poesía de Val-David, QC. Actualmente es colaboradora del magazine de La Cultural.


'El Afiche' tiene 1 comentario

  1. octubre 21, 2014 @ 1:49 pm Karen

    Esta historia me hizo revivir y recordar mis experiencias en el metro de Montreal…….me encanto la manera como se describen las sensaciones y el contexto……me llevo al momento e hizo un switch a mi mente por completo……great job!!

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